Gobierno Electrónico

Artículo tomado de:

Revista América Latina en Movimiento: “Internet ciudadana o monopolios”, 16/11/2017. https://www.alainet.org/es/articulo/189372

La Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (2007), expresa un firme compromiso por “reducir la brecha digital y convertir la Sociedad de la Información y el Conocimiento en una oportunidad para todos.”[1] como consecuencia de reconocer que las TIC están desigualmente distribuidas entre países en desarrollo y desarrollados.

En nuestra región algunos países, incluyendo Ecuador, han puesto atención a esta realidad que inevitablemente implica la elaboración e implementación de un Plan de Gobierno Electrónico, con un horizonte trazado, identificando las necesidades nacionales. Sin embargo, está oculta sutilmente la importancia que a mi parecer debe tener el gobierno electrónico.

Según la Organización de las Naciones Unidas, se define a gobierno electrónico como el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) por parte de las instituciones de gobierno con el fin de mejorar cualitativamente los servicios e información que se ofrecen a los ciudadanos, aumentar la eficiencia y eficacia de la gestión pública, así como incrementar sustantivamente la transparencia del sector público y la participación ciudadana.[2]

En este sentido, en Ecuador gobierno electrónico se vincula de manera directa con las leyes, planes, lineamientos y normativas nacionales e internacionales, y procura aumentar los niveles de transparencia involucrando a los ecuatorianos en la toma de decisiones, a través del uso de las tecnologías de la información y comunicación. Para lo cual, a través de un instrumento rector que establezca el marco de operación en materia de Tecnologías de la Información y Comunicación, se procura coordinar las acciones estatales.

Hasta aquí, gobierno electrónico sólo se convierte en una herramienta tecnológica que genera participación democrática ciudadana, acceso, transparencia, eficacia y eficiencia en el cumplimiento de deberes y obligaciones de la administración pública. Esto es lo que podemos denominar la punta del iceberg; poner toda la atención exclusivamente en lo que se ve es preparar el terreno para un problema mayor, que justamente tiene relación con las tecnologías.

Estamos hablando de un concepto que conjuga al mismo tiempo varios términos como derechos, garantía, gobierno, tecnologías, por lo tanto debe tener una mirada multi-dimensional. Gobierno electrónico debe tener como fundamentos primarios el apoyo en el desarrollo de las garantías y derechos inquebrantables de todos; y cuando hablamos de garantizar el efectivo goce de derechos, es indispensable la apropiación de tecnologías que constituyen un elemento esencial en la Economía Social de los Conocimientos.

En este sentido, el Plan de Gobierno Electrónico boliviano plantea un cambio de paradigma en la relación entre Estado, la ciudadanía y las tecnologías de la información y comunicación, enmarcando al Plan en tres ejes de acción: Gobierno Soberano, Gobierno Eficiente, y Gobierno Abierto y Participativo.

De estos tres ejes, eficiencia y transparencia/participación son la punta del iceberg; es aquí donde en nuestros países las multinacionales y las grandes empresas de la industria local concentrada, y lamentablemente algunas autoridades afines a los lobbies de dichas empresas, se enfocan para dispersar la atención del primer eje que plantea el gobierno boliviano en su documento, el de soberanía.

Este eje, soberanía, es fundamental en el ámbito de Gobierno Electrónico y va desde la concepción y selección de las tecnologías, pasando por la interoperabilidad, investigación e innovación, seguridad informática, privacidad, hasta el desarrollo integral de la ciudadanía y la generación de las capacidades técnicas del país. Sin lugar a duda, el Estado es un agente catalizador del desarrollo, la innovación, y esta vendría ser una de las misiones de gobierno electrónico, que ineludiblemente sólo puede hacerse por medio de las Tecnologías Libres.

Es imposible que este enfoque no atente contra los poderes económicos concentrados y, al menos en Ecuador, la industria del software es uno de ellos. En los últimos 8 años, las compras públicas relacionadas a software han superado los 800 millones de dólares representando más del 70% en adquisición de bienes o servicios relativos a licencias de software, concentrando las compras en poco menos de un 8% de quienes conforman la industria de software, que precisamente son las empresas más grandes o representantes de multinacionales.[3]

Tecnologías libres

Las tecnologías pueden ser juzgadas adecuadamente no sólo por su contribución a la eficiencia y productividad, o por sus efectos secundarios ambientales positivos y negativos, sino también por la manera en que pueden encarnar formas específicas de poder, control y autoridad. Lo que no se ve precisamente es eso, el poder o control que las tecnologías pueden ejercer sobre los ciudadanos y por ende sobre un país. Esto puede convertir a los esfuerzos de gobierno electrónico en un arma de doble filo, por querer generar eficiencia, participación y transparencia, podemos terminar generando exclusión, concentración y atentar contra la soberanía de nuestros pueblos.

Las Tecnologías Libres juegan un papel fundamental y las autoridades deben estar conscientes de ello para no caer en la trampa de la eficiencia y el acceso. No se puede garantizar transparencia, si se omite el componente libre de lo tecnológico, es decir, las tecnologías que procesan los datos de los ciudadanos y dan servicio deben estar disponibles para su auditabilidad, desarrollo, uso, mejora, por parte de los ciudadanos y esto sólo puede hacerse con Tecnologías Libres. El dinero público debe garantizar que el código del software sea público. Es por esto que las Tecnologías Libres se convierten en un eje transversal fundamental en todo proceso de gobierno electrónico.

El gobierno electrónico implica muchos desafíos, pero el más importante es precisamente sobre el uso consciente de las tecnologías, sobre la elección consciente de las mismas, y el cambio cultural que esto supone. Este desafío involucra no sólo a los ciudadanos, sino también a las autoridades, servidores públicos, la industria, la academia. El empoderamiento consciente del control de las tecnologías debería ser la mayor virtud del gobierno electrónico, y está ligado a algo vital para los pueblos, su soberanía.

Por lo tanto, facilitar a las instituciones del Estado el construir, gestionar y gobernar los servicios electrónicos estatales, dirigidos a aumentar la eficacia y la eficiencia en la gestión pública, así como el incremento de la transparencia y participación ciudadana, no es el único fin de gobierno electrónico. La otra dimensión de gran importancia es ser un agente catalizador para el desarrollo de la industria local tecnológica, por medio de las Tecnologías Libres que permiten democratizar las oportunidades de desarrollo; los procesos de gobierno electrónico deben asegurarse que la ciudadanía se integre en la comprensión de esta dimensión.

La carta iberoamericana de gobierno electrónico lo expresa claramente, en sus dos objetivos inseparables: un objetivo final y directo relacionado con el acceso, transparencia, eficiencia y participación; y un objetivo estratégico e indirecto, relacionado con promover la construcción de una sociedad de información y conocimiento, inclusiva, centrada en las personas y orientada al desarrollo.[4]

Los gobiernos van y vienen, las autoridades cambian y con ello los planes y marcos normativos, por lo tanto la única manera de perpetuar los avances que se logren respecto a gobierno electrónico y las Tecnologías Libres, es por medio del empoderamiento participativo de la ciudadanía en todas las dimensiones del gobierno electrónico, que incluyen el uso y control consciente de las tecnologías.


[1] CLAD, Carta iberoamericana de gobierno electrónico, vol. 2007, 2007, https://documen- tos.serviciocivil.cl/actas/dnsc/documentService/downloadWs?uuid=6cbef843-7c70-4ab0-9985- f1f28cbbad6b.

[2] SNAP, Plan Nacional de Gobierno Electrónico V2.0 (2016-2017), 2017, https://www.gobier- noelectronico.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2016/11/Plan-Gobierno-Electrónico-Final.pdf.

[3] Machado, Decio, «Software Libre en Ecuador: la necesidad de pasar del discurso a la práctica», aldhea.org, n.o julio 10 (2017), http://bit.ly/2jvuvBd

[4] Ibid.

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